Vale, voy a intentar darte algo de info para que me conozcas un poco más:

Empecé a aprender a tatuar sobre el 2002. Después de toda la vida estudiando y formándome, tras acabar la Licenciatura de Derecho, un Posgrado de Abogado asesor de Empresas, un Máster en Prevención de Riesgos Laborales y varios cursos más, decidí dar un giro de 180 grados a mi vida profesional y dedicarme a algo que realmente fuera vocacional, algo que, desde pequeño, me fascinaba: ¡ver unas pocas personas que llevaban dibujos en su piel y que no se borraban!.

Desde entonces, era y sigue siendo magia…

Mis inicios en este oficio no fueron los más habituales, ya que tuve la suerte de entrar, como aprendiz, en el estudio de mi gran amigo Ian de Atomic Tattoo.

Durante mis primeros años hice muchas tareas: piercings, atender a los clientes, limpiar, soldar agujas, preparar diseños y de vez en cuando… tatuar.

Poco después, y también de manera poco habitual, me encontré siendo propietario del estudio Atomic Tattoo en Sabadell, cuando, posiblemente, aún no estaba preparado para serlo.

Pero cuando suena la música, toca bailar.

Tiempo más tarde decidí cambiar el nombre del estudio por el de Montana Tattoo Shop, para iniciar una fase más personal.

¿Por qué “Montana”? Pues porque había bastante gente que me conocían como Toni Montana.

Y, bueno, poca cosa más: me dediqué a viajar y tatuar en lugares tan fríos como Dinamarca o tan cálidos como Costa Rica, y a participar en diferentes convenciones y revistas.

A raíz de trabajo duro, de constancia y de constante formación y aprendizaje, he conseguido un gran reconocimiento con 16 premios.

Ahora ya conoces algún detalle más sobre mí, un tatuador con el corazón partido entre el «neotradi» a full color y el realismo en blanco y negro, pero que aun se lo pasa genial tatuando de todo un poco.

Soy Toni Serrano o Montana, como prefieras.